Practicar inglés en casa de forma divertida

Practicar ingles en casa.

Aprender inglés también puede formar parte del día a día.

A muchos niños y adolescentes el inglés se les hace cuesta arriba. Vocabulario, verbos, gramática, exámenes… y cuando llega el momento de hablar, parece que todas las palabras desaparecen.

Practicar inglés no tiene por qué significar sentarse delante de un libro durante una hora. De hecho, muchas veces se aprende más cuando el idioma aparece de forma natural en el día a día.

Cómo practicar inglés con series y películas

No hace falta empezar viendo una película entera sin entender prácticamente nada.

Una buena opción es elegir una serie que ya conozcan y verla en inglés. Al conocer la historia, resulta mucho más fácil seguir lo que está pasando.

Para empezar, se pueden mantener los subtítulos en castellano. Cuando tengan algo más de soltura, pasar a los subtítulos en inglés puede ser un buen siguiente paso.

Y no pasa nada por no entender todas las palabras. El objetivo no es traducir cada frase, sino acostumbrar el oído al idioma.

Escuchar música también cuenta

Si hay algo que los niños y adolescentes hacen sin que nadie se lo tenga que pedir, es escuchar música.

¿Por qué no aprovecharlo?

Escuchar canciones en inglés, intentar reconocer palabras o buscar el significado de algunas expresiones puede ser una forma sencilla de practicar el idioma y estar en contacto con él.

No hace falta convertirlo en un ejercicio de clase. Cuanto más natural sea, mejor.

Jugar en inglés

Los juegos también pueden servir para practicar inglés.

Videojuegos, juegos de mesa, aplicaciones de vocabulario o incluso pequeños retos en familia pueden introducir el inglés sin que parezca que estamos haciendo deberes.

Por ejemplo, se puede intentar decir en inglés objetos que haya por casa, describir una habitación o pensar durante unos minutos en palabras relacionadas con un tema concreto.

Son actividades muy sencillas, pero ayudan a ganar vocabulario y, sobre todo, a perder el miedo a utilizar el idioma.

Cambiar pequeñas cosas del día a día

No hace falta transformar toda la casa en una clase de inglés.

Podemos empezar por pequeñas cosas: aprender cómo se dicen los alimentos que hay en la cocina, decir los días de la semana, nombrar objetos de una habitación o utilizar alguna expresión sencilla durante el día.

Parece poco, pero repetir palabras y expresiones con frecuencia hace que terminen saliendo de forma mucho más natural.

Hablar, aunque no sea perfecto

Este es uno de los puntos más importantes.

Muchos alumnos entienden bastante inglés, pero cuando tienen que hablar se bloquean porque tienen miedo de equivocarse.

Y equivocarse forma parte de aprender.

No es necesario hablar con una pronunciación perfecta ni construir frases complicadas. Empezar con expresiones sencillas y utilizarlas con frecuencia ayuda a ganar confianza.

Lo importante es que el inglés deje de ser algo que solo aparece en un examen.

Mejor un poco cada día que mucho de golpe

No hace falta dedicar un domingo entero a estudiar inglés para mejorar.

Diez o quince minutos de contacto con el idioma varios días a la semana pueden ser mucho más útiles que estudiar durante horas justo antes de un examen.

Una canción. Un capítulo de una serie. Un juego. Unas palabras nuevas. Una pequeña conversación.

Todo suma.

¿Y si aun así le cuesta?

A veces el problema no es que el alumno no practique. Simplemente tiene algunas lagunas que hacen que todo lo demás resulte más complicado.

Puede faltarle vocabulario, no tener claros algunos tiempos verbales o llevar tiempo acumulando dudas. Cuando esas pequeñas dificultades se van acumulando, es normal que termine pensando que el inglés «no se le da bien».

En Aula Global intentamos localizar precisamente dónde está el problema y trabajar desde ahí.

No se trata de memorizar listas de palabras sin sentido ni de repetir ejercicios una y otra vez. Se trata de entender, practicar y conseguir que poco a poco el alumno tenga más seguridad cuando utiliza el inglés.

Porque aprender un idioma lleva tiempo. Pero cuando forma parte de la vida cotidiana, aprenderlo puede ser mucho más fácil y, sobre todo, mucho más llevadero.

¿Quieres más ideas? El British Council tiene algunas propuestas sencillas para practicar inglés en casa mediante juegos. Una de ellas son las «flashcards». Puedes consultar sus ideas para practicar inglés en casa y probar alguna con tus hijos.

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